lunes, 23 de junio de 2008

Jugando contra los fantasmas.

Antes de empezar el partido de España contra Italia, los jugadores españoles tenían una cara muy tensa que contrastaba con la alegría de los italianos, pero a los españoles no se les veía ningún rencor, era más como lo dijo Fernando Palomo, un conflicto contra los resultados pasados en estos tipos de competiciones. Todo se fue a lo último de lo último, jugaron contra sus fantasmas, Italia era lo de menos, a pesar de que le faltaban muchas figuras de peso que le dan tranquilidad al equipo, esto no existe en la escuadra española, no hay un referente, alguien quien los despierte, eran o todos ellos o ninguno, cada quien haciendo su parte, en total concentración contra sus fantasmas.
Muchas veces me sucede a mi también, estoy tan acostumbrado al fracaso que no siento alegría por un nuevo reto, por disfrutar del camino, pues me deprime el resultado que se que encontraré al final, y vivo en total tensión. No se si esto es genético, pues no es solo de los españoles, es de casi toda américalatina este comportamiento, exceptuando argentina, creo que todos los demás habitantes de habla hispana en el continente tienen ese pequeño problema con cada uno, con el fantasma de fracaso del que nos acostumbramos a acoger, de no dejar esa compañía a la que queremos por miedo a lo nuevo. Ganar ese partido no ha cambiado a un equipo, a cambiado a toda una raza de gente, a los hispanos, me merece decir eso, pero es la verdad, aunque no nací allá me siento como uno, y me da alegría ver a un español, pues se que tenemos mucho en común.
Creo que ahora la competencia será otra para España, y que esto demuestra que no es contra el contrario que se juega, es contra uno mismo, pues superar al adversario es fácil, superarse a uno mismo no tiene límites.

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